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   8 de Ramadán Versículo del Corán Dice Al-lah, Altísimo sea (lo que se interpreta en español): {Al-lah no obtendrá de vosotros ni la carne ni la sangre de vuestro sacrificio sino vuestra verdadera intención.} [Corán 22:37]   Hadiz De Ibn ‘Abbas y Anas Ibn Malik, Al-lah esté complacido con ellos, que el Mensajero de Al-lah, sal-la Al-lahu ‘Alaihi Wa Sal-lam, dijo: “Aunque tuviera el hijo de Adam un valle repleto de oro, (por codicia) le gustaría tener dos y sólo conseguiría llenar su estómago (codicia) con la tierra de su sepultura. Y Al-lah perdona al arrepentido de todo lo que se arrepienta.” [Bujari y Muslim]   Du'a por quien invita a comer Al-lahumma barik lahum fima razaqtahum, wagfir lahum war hamhum. "Oh Señor, bendice lo que les has concedido, perdónalos y ten misericordia de ellos."  Ocurrió en un día como hoy en Ramadán  ·         Batalla de Tabuk, año 9 de la Hégira (18-12-630 d.C.) Los musulmanes guiados y comandados por el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, se dirigieron a Tabuk para retener el ataque que habían planeado los bizantinos, secundados por unas cuantas tribus árabes de la región, pese a las altas temperaturas que se dieron ese año y las dificultades. Al llegar a Tabuk se encontraron con que los bizantinos habían huido, así que al final no hubo encuentro alguno entre los dos ejércitos.   ·         Victoria de los samánidas sobre los gaznávidas, año 431 de la Hégira (23-05-1040 d.C.) El sultán selyucí Tugrïl Beg venció a las fuerzas de los gaznávidas en la Batalla de Dandaqan, tomando el control de Jorasán (hoy en día una de las provincias del norte de Irán). Este triunfo le permitió establecer el más fuerte estado en la región.   ·         Alp Arsalán se convierte en el segundo sultán de la dinastía Selyúcida, año 455 de la Hégira (04-09-1063 d.C.)       Alp Arsalán sucedió a su padre Tugrïl Beg, fundador de la dinastía Selyúcida. En el año 1071, su victoria sobre el Imperio Bizantino en la batalla de Manzikert abrió el camino para la circunstancial conquista turca de Anatolia.  
Miércoles, Mayo 22, 2018
Ramadan 6, 1439

Las virtudes de leer el Corán

Reflexionar sobre los versos de Al-lah es una forma de adoración; es algo que acercará a al apersona hacia Al-lah, Glorificado sea. Esta reflexión no es irresponsable y errante, sino que incluye un estudio del Tafsir clásico (exégesis) de los ve...

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Ramadán en Palestina

Podemos decir, tristemente, que el mes de Ramadán en Palestina adquiere un carácter sombrío dado que la población vive sometida a condiciones miserables e inhumanas. Al empezar el mes de Ramadán, las compras y los preparativos están limi...

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Gemas de los tesoros del Corán

El Mensajero de Al-lah, Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, dijo: “Los mejores entre ustedes son aquellos que aprenden el Corán y lo enseñan”. [Bujari] ¿Qué es el Corán? El Corán es el Libro de Al-lah, el cual f...

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Bienvenido Ramadán

Todas las alabanzas sean para Al-lah, al igual que todo el agradecimiento, porque Ha Concedido Sus favores con los cuales ha dado alegría a Sus criaturas; y que la paz de Al-lah sea con el Profeta Muhammad, su familia, sus Sahabah y todos aquellos que sigan su senda hasta ...

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La sabiduría detrás del ayuno

Uno de los nombres de Al-lah es Al Hakim (el Infinitamente Sabio), Al-lah es infinitamente Sabio en lo que Decreta, en lo que Ordena, en lo que Prohíbe, en lo que Predestina y en lo que Legisla. Al-lah Puede Informar a la gente de la sabiduría detrás de cier...

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Alimentar a otros: Transitando el camino de la piedad - II

Miércoles 31/07/2012

 El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas estima que entre 100 y 150 millones de personas han sido empujadas a la pobreza debido a la recesión global reciente.


Ellos no sólo están recurriendo a los bancos de alimentos para proveerse y proveer a sus familias, sino que además están yendo a los comedores comunitarios para tomar una comida caliente. Una vez más, parte del propósito del ayuno es entender lo que es tener hambre y ser pobre, sufrir en carne propia lo que se siente tener hambre y no poder comer, para de ese modo ablandar nuestros corazones y sensibilizarnos ante el sufrimiento de otros.


Al derribar esas barreras, invisibles pero fuertes, que separan a las clases sociales, y servirle comida a la gente en comedores comunitarios durante Ramadán, podrás mirar directamente a los ojos la verdadera cara del hambre y la pobreza. Como musulmanes, estamos obligados a ayudar a nuestra Ummah, pero no se espera que renunciemos a ayudar a los no musulmanes necesitados, sino al contrario, debemos ser un ejemplo de buen trato hacia todo aquel que nos rodea, musulmán o no. Con este tipo de actividades, no sólo vas a proporcionar a la gente un buen servicio por la causa de Al-lah, Glorificado sea, sino que también estarás haciendo Da’wah siendo un musulmán comprometido a aliviar el hambre de gente de todos los credos y estilos de vida.


Hacer donaciones a programas de alimentos


Muchos de nosotros trabajamos (y algunos jóvenes reciben mesada de sus padres). La caridad es esencial en Ramadán y es una puerta de entrada al aumento en las recompensas de Al-lah, el Todopoderoso. Toma la mitad de tu cheque de pago semanal o mensual (o de tu mesada) y dónalo a una organización como Islamic Relief, la Fundación Edhi, el Programa de Alimentos de las Naciones Unidas, o Acción Contra el Hambre. Si no puedes prescindir de la mitad de tu sueldo, dona un tercio. Si no un tercio, entonces un cuarto. Incluso una donación de un dólar te elevará en grados ante los ojos de Al-lah y ayudará a alguien que está hambriento. Un kilo de arroz en Pakistán cuesta alrededor de un dólar al día y puede alimentar a una familia de cuatro.


Termina ese plato de comida


Estaba leyendo el comentario de un mesero de un restaurante que estaba consternado por la cantidad de comida que la gente desperdicia. Me puse a pensar en que nosotros también tenemos la tendencia de tirar cualquier exceso de comida en nuestras casas. La cantidad acumulada de comida que la gente de nuestra familia, nuestra comunidad y nuestro mundo desperdicia en un día podría probablemente alimentar a la mayoría, o tal vez a toda la gente que no tiene qué comer durante ese día.


Ponemos demasiada comida en nuestro plato y luego no podemos terminarla, especialmente cuando estamos hambrientos. La higiene nos obliga a tirar el exceso de comida. ¿Cuál es la solución? No nos sirvamos mucho en primer lugar. Sigue el código islámico de comer sólo hasta que tengas lleno un tercio del estómago, y en consecuencia pon menos comida en tu plato, así no estarás involucrado en el crimen del desperdicio, que impregna al mundo de hoy. Dice Al-lah en el Corán (lo que se interpreta en español): {…Y comed y bebed con mesura, porque Al-lah no ama a los inmoderados.} [Corán 7:31]


Es más fácil dar consejos que seguirlos. A pesar de que puedo no ser tan joven o con tanta energía como muchos de ustedes, lectores musulmanes jóvenes, estoy decidido a lograr la recompensa de Al-lah por alimentar a otros mientras siento hambre en Ramadán. Que Al-lah, Glorificado sea, acepte todas las obras que hacemos sólo para Él.


Se reporta que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Aquel que ofrece una comida para que otra persona rompa su ayuno, tiene la misma recompensa que aquel que ayunó, sin que disminuya en modo alguno la recompensa de la persona que ayunó” . [At-Tirmidhi]


¡Imaginen tan maravillosa recompensa! El día que ayunamos y además alimentamos a los ayunantes, recibimos no sólo la recompensa que nos tocaba por haber ayunado, sino que también recibimos el equivalente de las recompensas de aquellos a los que alimentamos. Es tan grande la generosidad de Al-lah, no desaprovechemos esta oportunidad que sólo viene durante un mes al año.

 

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