Islamweb
1 de:- Ramadán Versículo del Corán Dice Al-lah, Altísimo sea (lo que se interpreta en español): {¡Oh creyentes, sed pacientes y perseverantes!} [Corán 3:200]   Hadiz  De Abu Huraira, Al-lah esté complacido con él que el Mensajero de Al-lah, sal-la Al-lahu ‘Alaihi Wa Sal-lam, dijo: “El salat en grupo de un musulmán es veintitantos grados mejor que si lo hace solo en su trabajo o en su casa. Y eso es porque si uno de vosotros hace el wudu con esmero, luego va a la mezquita con el único propósito de hacer el salat y sin otro motivo que le haga salir de su casa, por cada paso que diera, su rango se elevaría un grado y se le borraría una falta. Y así hasta que entrara en la mezquita. Y mientras está dentro de ella y se mantiene en oración, los Ángeles piden por él diciendo: ‘¡Oh Al-lah, ten misericordia de él y perdónale!’. Y así mientras no haga nada que rompa el wudu’ o dañe a alguien.” [Bujari y Muslim]   Du'a’ al observar la luna creciente  Al-lahu akbar, Al-lahumma ahil-lahu 'alainaa bil amni, wal imani, was salami wal islami, wat taufiqi lima tuhibbu wa tarda rabbuna wa rabbuka Al-lah. "Al-lah está por encima de todo, Oh Señor has que esta luna aparezca y estemos seguros, con fe, paz e Islam Concédenos realizar lo que amas y te complace, nuestro Señor. Por cierto que tu Señor (dirigiéndose a la luna) es Al-lah."  Ocurrió un día como hoy en Ramadán         ·         Inicio de la conquista de Egipto, año 20 de la Hégira (13-08-641 d.C.) Durante el gobierno del Califa Omar Ibn Al Jattab, que Al-lah Esté Complacido con él, el ejército musulmán llegó a Egipto bajo el mando de ‘Amru Ibn Al ‘As, que Al-lah Esté Complacido con él. ·         Sitio de la Fortaleza de Babilonia, año 20 de la Hégira (13-08-641 d.C.) Después de haber vencido a los bizantinos, el ejército islámico dirigido por ‘Amru Ibn Al ‘As, que Al-lah Esté Complacido con él, sitió la Fortaleza de Babilonia, situada en el Nomos de Heliópolis, en la orilla derecha (oriental) del Nilo, zona conocida hoy en día como el Cairo copto.   ·         Inicio de la Conquista de Andalucía, año 91 de:- la Hégira (03-07-710 d.C.) Musa Ibn Nusair envió a Tariq Ibn Malik a explorar una ruta que le permitiera al ejército islámico llegar a la Península Ibérica para su conquista.   ·         Incursión israelí al norte de la Franja de Gaza, año 1425 de la Hégira (15-10-2004) La arremetida israelí contar el territorio palestino dejó 110 muertos, 30 de ellos eran niños, y más de 400 heridos, entre los que se cuentan más de 200 menores. Este violento ataque en contra de la población civil palestina duró 17 días.
Lunes, Agosto 19, 2018
Thul-Hijjah 8, 1439

Cómo mejorar tu relación con el Corán

Se recomienda a todo creyente, hombre y mujer, recitar el Libro de Al-lah, el Sagrado Corán, a menudo, con la meditación y comprensión debidas. Esto se puede hacer usando una copia impresa del Corán o de lo que se tiene memorizado. Al-lah, Glorificado ...

más

Cómo te extrañamos Ramadán

Ciertamente, al siervo sincero de Al-lah le gusta cumplir con lo que Él Ha Ordenado y Establecido como forma de adoración, por lo que a los ojos del creyente esta responsabilidad que se le ha encomendado es vista como un honor y una forma de dignificar su ser. Por e...

más

Bienvenido Ramadán

Todas las alabanzas sean para Al-lah, al igual que todo el agradecimiento, porque Ha Concedido Sus favores con los cuales ha dado alegría a Sus criaturas; y que la paz de Al-lah sea con el Profeta Muhammad, su familia, sus Sahabah y todos aquellos que sigan su senda hasta ...

más

La mujer y el ayuno voluntario

La verdadera creyente también observa el ayuno Nafil en otros períodos además de Ramadán, si no le resulta demasiado difícil hacerlo. De esta forma, ella ayuna los días de ‘Arafat, ‘Ashura', y el noveno día de Muharram...

más

¿Qué se cocina este Ramadán?

Todos decimos que Ramadán no se trata de comida, esto es cierto, pues se trata de abstinencia de comida. Hay que decir que muchos de nosotros comemos más en Ramadán de lo que lo hacemos en otras épocas del año, o por lo menos nos concentra...

más

No es sólo un invitado

Martes 30/07/2012

 Cada año, con Ramadán en el horizonte, la mayoría de nosotros nos encontramos recibiendo un diluvio de correos, panfletos y sermones, que nos recuerdan su importancia. Algunos de los más útiles son aquellos que contienen consejos sobre cómo prepararse para este mes. Hay ideas que van desde hacer todo nuestro mercado y las compras para el ‘Id de antemano, hasta familiarizarse con el espíritu de Ramadán realizando ayunos voluntarios y recitando el Corán en casa.


Sin embargo, estas palabras que nos envían sobre “preparación”, parecen validar nuestra percepción de este mes como un invitado, pero uno muy importante. Por supuesto, Ramadán, que llega una vez cada año, es especial y distinto, y prepararnos para él significa que nos aseguremos de apreciar su magnanimidad. Por lo tanto, como hacemos antes de que lleguen unos visitantes importantes, ponemos lo mejor de nosotros para recibir Ramadán.
La desventaja de ello, sin embargo, es que implica nuestra vuelta atrás a nuestro modo “normal” tras la partida de cualquier extraño, y entonces vamos a hacer lo mismo cuando Ramadán se haya ido de nuestras vidas.
Es aquí, entonces, donde falla nuestra preparación. ¿Será que estamos tan consumidos por nuestros deberes de anfitriones que nos perdemos de disfrutar la compañía de nuestro invitado?


Ordenamos el desorden, literal y figurado, de nuestras vidas y hogares para prepararnos para este mes, y planificamos nuestras actividades reservadas exclusivamente para esta época –leer todo el Corán, visitar la mezquita con mayor frecuencia, y alimentar a los pobres. Y en cuanto vemos la luna de Ramadán, le damos una bienvenida amable y cálida que se traduce en los cambios de nuestros días y noches.
Sin embargo, y todos nos hemos dado cuenta de esto, hay algo que sucede una semana o más después. Comenzamos a volver a caer en nuestra recitación programada, las filas de orantes en la mezquita se acortan, y en lugar de hacer donaciones generosas nos encontramos calculando sólo el Zakat requerido.
Entonces, ¿qué es lo que ocurre? ¿Comenzamos viendo a Ramadán sólo como un invitado que ha abusado de nuestra acogida?


Pasado menos de un tercio del mes, nuestra preparación para su inicio comienza a apagarse y nuestro entusiasmo se desvanece. Empezamos a verlo como cualquier otra época del año. Quizás esto se debe a que todos nuestros preparativos y nuestra “hospitalidad” obedecen más a la cortesía y a la tradición que al amor y deseo verdaderos. Si no fuera así, seríamos como los Compañeros, que Al-lah esté complacido con ellos, quienes imploraban a Al-lah que les permitiera ser testigos de Ramadán con seis meses de antelación y no apenas unos días antes. Y por ello lo honraban en verdad, y luego pasaban la siguiente mitad del año rezando para que ese acto de adoración fuera aceptable para Él.


A medida que pasan los días comenzamos a darnos cuenta de que este invitado se quedará un poco más. Esa prisa por hacer de este mes algo especial comienza entonces a disiparse, y pensamos que todo lo que hemos decidido hacer puede posponerse para otro día, o tal vez indefinidamente. Y así, las oraciones extra que queríamos ofrecer se han aplazado para las últimas diez noches. La Sadaqah que pretendíamos dar quedará para la víspera del ‘Id. La perspectiva de que un Ramadán de sólo 29 días no nos afana para terminar la recitación de todo el Corán antes de que termine. Y en cuanto a nuestras vigilias de I’tikaf, pensamos que siempre habrá otro año. Esto no niega la sinceridad de nuestras buenas intenciones y nuestros planes pre Ramadán, pero los preparativos se mantendrán sólo si van acompañados de acciones concretas. Ellos sólo representarán remanentes de fe en nuestro interior que parpadean de vez en cuando para recordarnos que aún somos musulmanes, si sólo son reconocibles en este “limitado número de días” [Corán 2:184].


Lo más importante, es que necesitamos empezar a tratar a Ramadán no como un visitante de paso, sino como familia. Que sea un mes al que realmente tratamos con amor e inundamos con devoción. Y cuando la ocasión lo requiera, sin pretensiones, invirtamos en él con la atención especial que requiere. De cualquier forma, hay una coherencia en nuestra conducta, en términos de rectitud. Luego, cuando el mes se va, lo recordamos con cariño y nos mantenemos de tal forma que nos reconocerá cuando nos agracie de nuevo con su presencia.


Sólo así podremos disfrutar este “bendito mes que ha llegado” a nosotros, como algo más que un mero conocido [Tirmidhi]. Después de todo, Ramadán, y por extensión, el ayuno, es parte de lo que somos. No olvidemos que Al-lah dijo (lo que se interpreta en español): {Se os prescribió el ayuno al igual que a quienes os precedieron para que alcancéis la piedad.} [Corán 2:183].

 

© 2018 ,  Islamweb.net , todos los derechos reservados.