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 9 de:- Ramadán Versículo del Corán Dice Al-lah, Altísimo sea (lo que se interpreta en español): {Y pedid perdón a Al-lah por vuestros pecados ¡Oh, creyentes!, que así tendréis éxito [en esta vida y en la otra].} [Corán 24:31]   Hadiz Se transmitió de Abu Huraira Abdurrahman Sajer, Al-lah esté complacido con él, que dijo el Profeta, sal-la Al-lahu ‘Alaihi Wa Sal-lam: “Realmente Al-lah no mira ni vuestro cuerpo ni vuestra imagen sino que mira vuestros corazones.” [Muslim]   Du'a por quien da de beber Al-lahumma at-'im man at-'amani wa asqi man saqani. "Oh Al-lah, alimenta a quien me dio de comer y da de beber a quien me dio de beber."  Ocurrió un día como hoy en Ramadán  ·         Musa Ibn Nusair finaliza la conquista del Andaluz, año 93 de la Hégira (18-06-712 d.C.) En este glorioso día el comandante musulmán Musa Ibn Nusair logra conquistar Sevilla y Toledo.   ·         Derrota en Poitiers, año 114 de la Hégira (02-11-732 d.C) Los musulmanes fueron derrotados en la Batalla de Poitiers, Francia, por los francos. En esta batalla murió el ilustre dirigente musulmán Abdur-Rahman Al Gafiqi.   ·         Conquista de Sicilia, año 212 de la Hégira (01-12-827 d.C.) Bajo el comando de Ziad Ibn Al Aglab, los musulmanes llegaron a Sicilia y permanecieron en ella más de dos siglos.   ·         La Batalla de Sagrajas o Zalaca, año 479 de:- la Hégira (17-12-1076 d.C.)       Esta batalla se libró en Sagrajas, en las proximidades de Badajoz (España), entre las tropas de Alfonso VI de León y Castilla y las almorávides de Yusuf Ibn Tasufin, con la derrota de las primeras.    
Jueves, Mayo 23, 2018
Ramadan 7, 1439

Descuidando el Glorioso Corán

Todo creyente en Al-lah, sea hombre o mujer, debe recitar el Libro de Al-lah, el Sagrado Corán, meditando en él y comprendiéndolo, y este debe ser un acto muy frecuente en su vida. Dice Al-lah, Glorificado y Exaltado sea (lo que se interpreta en españo...

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Formas beneficiosas de reflexionar sobre el Corán

Dice Al-lah (lo que se interpreta en español): {Éste es el Libro bendito [el Sagrado Corán] que te revelamos [¡Oh, Muhammad!] para que mediten sobre sus preceptos, y recapaciten los dotados de intelecto.} [Corán 38:29] Reflexionar sobre el Cor&a...

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Dolor de cabeza durante el ayuno

Pregunta: Casi siempre tengo dolor de cabeza en especial cuando ayuno Respuesta: Querido hermano, Hay muchas razones por las cuales los dolores de cabeza se repiten continuamente, una de las principales es la jaqueca, el estrés mental, problemas de la vista, de las fos...

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Cómo era el Qiam del Profeta, sallallahu ‘alayhi wa sallam, durante Ramadán

El Qiam (la oración voluntaria de la noche) es uno de los actos de adoración más recomendados, y se anima realizarlo más aún durante el mes de Ramadán. Abu Hurairah, que Al-lah Esté complacido con él, narró que el Men...

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Bienestar físico y espiritual a través del ayuno

Al Bujari, que Al-lah le Dé su perdón, registró que el Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alayhi wa sallam, dijo: “El Paraíso tiene ocho puertas, y una de ellas es Ar-Raian; y por ella sólo pasarán los ayunadores”. As-Suiu...

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¿Qué se cocina este Ramadán?

Sábado 01/07/2011

 

 
Todos decimos que Ramadán no se trata de comida, esto es cierto, pues se trata de abstinencia de comida. Hay que decir que muchos de nosotros comemos más en Ramadán de lo que lo hacemos en otras épocas del año, o por lo menos nos concentramos mucho más en comer.
 
Y, por supuesto, con el comer viene el cocinar… mucho de cocinar.
Seamos descaradamente honestos, ya que estamos hablando sobre el asunto. En nuestra comunidades, las mujeres son quienes cocinan la mayor parte del tiempo (y bueno, este ha sido siempre el caso en toda la humanidad).
 
Estaba hablando con algunos miembros “bien instruidos” de la comunidad de que a “muchas jóvenes musulmanas (como yo) no les gusta cocinar, y que lo odian incluso más en Ramadán (un vez más, la práctica en oposición a lo espiritual), al punto de que incluso llegan a odiar Ramadán porque tienen que cocinar mucho más aún, lo cual hace que el ayuno sea más duro y una carga mucho más pesada”.
 
Esperando descubrir si aquel rumor tenía algún mérito, entrevisté a un grupo de muchachas solteras, entre las edades de 14 a 26 años, les pregunté qué pensaban sobre cocinar en Ramadán y el tiempo extra pasado en las cocinas.
 
Todas las jóvenes que entrevisté unánimemente negaron este rumor. No me entiendan mal. Eso sí, todas estuvieron de acuerdo en que la mayoría de las chicas que habían crecido en América ni cocinaban ni les gustaba la idea de cocinar.
 
“Muchas de las jovencitas en América”, dijo una de las entrevistadas, “independientemente de su religión u origen étnico, simplemente no gustan de cocinar”. No solo eso, sino que tampoco se “espera” que las jóvenes musulmanas cocinen. Las familias priorizan la educación (lo que significa buenos negocios para una empresa llamada universidad) y la búsqueda de una carrera para sus hijas. Una de las entrevistadas me dijo que incluso si ese no fuera el caso, las chicas que no quieren cocinar (¿todas nosotras?) se resistirían y no cocinarían (estamos demasiado ocupadas gastando el dinero de nuestros padres en el negocio de la educación).
 
La gran mayoría de las chicas entrevistadas gastan, en promedio, una hora o menos ayudando en la preparación del Iftar, ocasionalmente, si sus horarios se lo permiten (esto contrasta graciosamente con las tres horas o más que pasan comiendo como luchadores). El resto de las chicas pasa entre una a tres horas ayudando a sus madres a preparar el Iftar. Las entrevistadas compensaban su gran ausencia en las actividades culinarias (sin contar, claro, el tiempo que pasan comiendo) con opiniones muy fuertes sobre todo el asunto de cocinar (aunque raramente esto afectaba a alguna de ellas).
 
Casi todas las chicas entrevistadas dijeron que cocinar era una bendición, una forma de obtener recompensa de Al-lah y un acto de adoración. Unas cuantas hablaron sobre el impulso espiritual que les dio cocinar en Ramadán: mediante esto ellas pudieron pasar un tiempo productivo con otros miembros de la familia mientras preparaban la comida para el Iftar.
 
Casi todas mencionaron algunos puntos relacionados con la cocina que no son negociables y que ellas veían perjudicaban el aprovechar las bendiciones de cocinar:
1.      Cuando el cocinar aleja de otros actos de adoración, como la oración o leer el Corán.
2.      Cuando esto lleva al exceso, el derroche y la glotonería, todos los actos intentamos evitar mediante el ayuno.
3.      Cuando la comida es para la familia y los amigos, y no se hace suficiente comida para los estómagos vacíos de los necesitados.
 
Sobre el tema de los grandes banquetes de Iftar, quienes los hacían y asistían a ellos frecuentemente no estaban entusiasmadas, reiterando lo antes mencionado respecto a la “falta de bendición” tanto en cocinar como en comer. Una de las entrevistadas admitió que le gustaría que su familia hiciera menos cenas de Iftar porque no le gustaban las actividades no islámicas que las acompañaban, como la Ghibah y la mezcla inapropiada entre hombres y mujeres. Otra joven dijo que no le importaban las cenas de Iftar, siempre y cuando sean “pocas y no muy continuas”.
 
Aquellas entrevistadas que no tenían muchas invitaciones a Iftar expresaron su deseo de tener más. Ellas sostenían que se había perdido la práctica de reunirse con gente buena y por buenas razones. Ellas creían que los Iftars reforzaban el espíritu de Ramadán. (Puedo añadir que tal vez lo que necesitamos es encontrar un término medio entre estos dos puntos de vista, para hacer felices a ambas partes, a algunos más flacos y a otros más fornidos.)
 
Cuando se le preguntó si había una alternativa al hecho de que las mujeres realizaran la mayor parte de la cocina, mis entrevistadas rugieron de forma unánime: ¡Sí!, ¡los hombres! Ellas dijeron que los hombres podrían ayudar en la cocina. Si bien esta es una respuesta natural de las mujeres criadas en el vacío de la modernidad, quizás no es la más reflexiva y constructiva de las respuestas. Afortunadamente, algunas entrevistadas fueron más allá de la postura de acero y dieron un consejo muy útil.
 
Una joven dijo que realmente necesitamos concentrarnos en hacer las comidas que comemos más pequeñas y simples. Esta no es solo la forma más eficiente de acortar el tiempo que se pasa frente a la estufa, sino que además está más de acuerdo con el tema de fondo de Ramadán: la moderación. Otra abogó por “alentar a todos los miembros de la familia a tomar parte en la preparación de la comida, independientemente de los géneros”. Ella, astutamente, agregó: “En última instancia, la preparación de la comida depende de la dinámica familiar única de cada familia”.
 
Cuando todo se ha tragado y digerido, puedes masticar esto: El plato principal de Ramadán no es nada menos que una porción de Verdad: no ayunamos para comer, sino que comemos para ayunar.
 
 

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