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 11 de:- Ramadán Versículo del Corán Dice Al-lah, Altísimo sea (lo que se interpreta en español): {De los asuntos más grandes, quien tuvo paciencia y supo perdonar.} [Corán 59:43]   Hadiz  De ‘Abdurrahman ‘Abdala Ibn ‘Umar Ibn Al Jattab, Al-lah esté complacido con los dos, que oyó decir al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz: “Hace algún tiempo partieron tres individuos hasta que llegaron a una cueva y entraron en ella para pasar la noche y una vez dentro, se desprendió una roca de la montaña y taponó la entrada, quedándose atrapados. Y se dijeron: ‘Realmente no nos libraremos de esta roca mientras no invoquemos a Al-lah con la más recta de nuestras acciones.’ Empezó uno de ellos su relato diciendo: ‘¡Oh Al-lah! Yo tenía unos padres ancianos a los que daba de beber antes que a nadie, pero un día me alejé de ellos demasiado, tratando de encontrar pasto para el ganado, por lo que tardé en volver a casa y cuando regresé los encontré durmiendo; así que ordeñé para darles de beber la leche y no quise ni despertarles ni dársela de beber a nadie antes que a ellos. Entonces me quedé con el cuenco en la mano, esperando a que se despertaran hasta el amanecer y los niños llorando de hambre a mis pies. Por fin se despertaron y les di de beber su leche. ¡Oh Al-lah, si esto lo hice tratando de complacerte, libéranos de esta roca!’ Y en ese momento se descorrió un poco la roca sin que pudieran salir aún. A continuación dijo otro: ‘¡Oh Al-lah! Yo tenía una prima a la que quería más que a nadie, tanto como puede querer un hombre a una mujer. Pues, quise hacer el amor con ella pero me lo impidió y se alejó de mí. Hasta que llegó un año de sequía, vino a mí y le di ciento veinte dinares a fin de que se quedara a solas conmigo. De manera que ella accedió en principio a mi pretensión. Y cuando me senté entre sus piernas, estando a punto de tomarla dijo: ‘Teme a Al-lah y no lo hagas si no es con su legítimo derecho. Así que me retiré de ella dejándole el oro que le había dado, siendo la persona que más quería. ¡Oh Al-lah, si esto lo hice por complacerte, sácanos de aquí!’ Y se descorrió otro poco la roca, sin que todavía pudieran salir de la cueva. Después dijo el tercero: ‘¡Oh Al-lah! Yo contraté unos trabajadores y a todos les di su salario, excepto a uno que se marchó sin él. Pero lo invertí y se multiplicó su dinero. Hasta que vino un día y me dijo: ‘¡Siervo de Dios, págame el salario que me debes!’ Entonces le dije: ‘Todo esto que ves es de tu sueldo: camellos, vacas y corderos.’ Él me respondió: ‘¡Siervo de Dios, no te burles de mí!’ Y le dije: ‘No me estoy burlando de ti.’ Finalmente lo cogió todo y se lo llevó sin dejar nada. ‘¡Oh Al-lah, si hice esto tratando de complacerte, libéranos de aquí!’ Y en ese preciso instante, se apartó la roca para que salieran y se marcharon.” [Bujari y Muslim]   Qué se dice al levantarse de dormir Alhamdulil-lah al-ladhi ahiana ba'ada ma amatana wa ilaihin-nushur. Alabado sea Al-lah, quien me ha devuelto la vida (e.d. despertarme), luego de haberme dado la muerte (e.d. del sueño) y a Él será el retorno. Ocurrió en un día como hoy en Ramadán ·         Se hace pública la causa de los abasíes en Jorasán, año 129 de la Hégira (15-05-477 d.C.) Abu Muslim Al Jorasani hace pública la pretensión de los abasíes al Califato. ·         Carta de Hulagu al Califa Al Mu’tasim Bil-lah, año 665 de la Hégira (21-10-1257 d.C.) El líder mongol Hulagu escribe al Califa abasí Al Mu’tasim Bil-lah, exigiéndole rendirse y someterse a sus órdenes públicamente. ·         Muerte del Imam Ibn Al Yawzi, año 597 de la Hégira (16-06-1200 d.C.) Fallece el Imam Abu Al Faray Bin Al Yawzi, Shaij de Irak, Imam del Hadiz, el Fiqh, lingüista y exégeta. Escribió muchos libros, cerca de 300, entre ellos: Al Muntadhim fi Tarij Al Muluk wal Umam, Safu As-Safwah y Ajbar Al Adhkia’.
Sábado, Mayo 25, 2018
Ramadan 9, 1439

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La oración nocturna de los Salaf

Miércoles 05/07/2011

Yabir, que Al-lah Esté complacido con él, narró haber oído al Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alaihi wa sallam, decir lo siguiente: “Hay una hora durante la noche en la que ningún musulmán que Le pida a Al-lah algún favor en este mundo se quedará sin que Él se lo Conceda; y esto incluye todas las noches”. [Muslim]

Un sirviente de Abu Raihan, que Al-lah Esté Complacido con él, (uno de los Compañeros del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Una vez, Abu Raihan, que Al-lah Esté Complacido con él, volvió de una batalla y cenó con su familia, y después pidió agua para poder hacer la ablución. Acto seguido, se dirigió al lugar donde rezaba y se puso a orar la oración nocturna voluntaria, y se quedó rezando hasta que llamaron el Fayer (oración del alba). Entonces su esposa fue a él y le dijo: ‘Estabas exhausto de pelear y te pasaste la noche entera rezando inmediatamente después de ello. ¿Acaso no tengo ningún derecho sobre ti?’ A lo que él le respondió: ‘Por supuesto que sí; lo que sucede es que estaba tan concentrado que no me di cuenta de que la noche había llegado a su fin’. Ella le preguntó entonces: ‘¿Qué es lo que te mantuvo tan preocupado toda la noche?’ Contestó: ‘Estuve pensando sobre los placeres del Paraíso y sus descripciones, hasta que oí sonar el Adhan (llamado a la oración) del Fayer”.
Isaac Ibn Ibrahim At-Tabari, que Al-lah lo Perdone dijo: “Nunca he visto a alguien temer tanto el castigo (de la Última Vida) o esperar con más fervor estar entre quienes sean recompensados que Al Fudail, que Al-lah lo Perdone. Su recitación al orar era lenta y parecía sombría, como si estuviera conversando con alguien al recitar. Cada vez que leía una aleya en la que se menciona el Paraíso, la repetía y Le pedía a Al-lah que le Permitiera entrar ahí. Su oración nocturna era muy larga, y tenía una alfombra en la mezquita para poder dormir cuando le diera sueño. Se ponía a orar, y si le daba sueño se recostaba por un rato, después se despertaba y seguía orando. Si nuevamente se sentía fatigado se acostaba de nuevo. Esto se repetía toda la noche hasta que llegaba la hora de rezar Fayer”.
Raya’ Ibn Muslim Al ‘Abdi, que Al-lah lo Perdone, dijo: “Solíamos pasar la noche en casa de ‘Ayradah Al ‘Amiah, que Al-lah la Perdone, quien pasaba toda la noche rezando. En la última parte de la noche, la oíamos decir en voz alta y en un tono extremadamente desgarrador: ‘¡Oh Al-lah! Los siervos devotos han pasado toda la noche rezando para complacerte y con la esperanza de ser dignos de Tu Misericordia y Tu Perdón. Por eso, Te pido que me Hagas uno de aquellos quienes se acercan a Ti obedientemente, que me Concedas en la Última Vida un lugar cerca de Ti, y que me Hagas una de tus siervas fieles. En verdad que Tu Eres el Más Grande, el Más Misericordioso y el Más Generoso’. Después, se prostraba, lloraba y suplicaba hasta que llegaba la hora de rezar el Fayer. Hizo esto durante 30 años seguidos”.
Musa Ibn Tarif, que Al-lah lo Perdone, dijo: “El sirviente de Ali Ibn Bakkar, que Al-lah Esté Complacido con él, extendía un tapete para que su amo durmiera, pero éste lo rozaba con la mano mientras decía: ‘Juro por Al-lah que eres muy suave y cómodo, pero también juro por Al-lah que esta noche no dormiré sobre ti’. Tras haber rezado la noche entera, rezaba la oración del Fayer con la misma ablución que había hecho la noche anterior para rezar ‘Isha’ (oración de la noche)”.
Ibn Sa’d, que Al-lah lo Perdone, dijo al describir a Sulaiman At-Taimi, que Al-lah lo Perdone: “Era uno de los creyentes más devotos. Era un sabio de la ciencia de Hadiz y un hombre honesto y de confianza. Rezaba toda la noche con la misma ablución con que había orado el ‘Isha’. Él y su hijo iban de mezquita en mezquita orando en cada una de ellas hasta que llegaba la hora de rezar Fayer”.
Al Hasan Al Karabisi, que Al-lah lo Perdone, dijo: “Pasé muchas noches en casa del Imam Ash-Shafi‘i, que Al-lah lo Perdone, quien rezaba la tercera parte de la noche. No obstante, nunca recitaba más de cincuenta aleyas durante sus oraciones, ya que cada vez que recitaba una aleya que menciona la Misericordia de Al-lah, Le pedía a Al-lah que Tuviera compasión de él; y si recitaba una aleya que menciona el Castigo de Al-lah, Le pedía a Al-lah que lo Protegiera de dicho mal”.
Umm Sa‘id, que Al-lah la Perdone, dijo: “Teníamos una especie de cerca que separaba nuestra casa de la de Dawud At-Ta’i, y solía escuchar un zumbido constante toda la noche. A veces se sentaba a recitar partes del Corán justo antes de la hora de rezar el Fayer, y eso me daba la sensación de que él disfrutaba todos los placeres mundanos a través de su recitación”.
Sa‘id Ibn ‘Amir, que Al-lah lo Perdone, dijo: “Aiub As-Sijtiani, que Al-lah lo Perdone, solía rezar la noche entera a escondidas de la gente. Al acercarse la hora de rezar Fayer, alzaba la voz como si acabara de despertar”.
Ibn Shubrumah, que Al-lah lo Perdone, dijo: “Zubaid, que Al-lah lo Perdone, solía dividir la noche entre sí mismo y sus dos hijos en tres partes: él rezaba el primer tercio de la noche, luego despertaba a su primer hijo para que lo relevara, y si su hijo estaba lento o adormilado y no podía despertar, entonces oraba lo que le tocaba. Al llegar el turno de orar de su segundo hijo, iba y lo despertaba, y si éste estaba lento o adormilando y no podía despertar, entonces oraba lo que le tocaba también”.

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