Islamweb
   10 de:- Ramadán Versículo del Corán Dice Al-la, Altísimo sea (lo que se interpreta en español): {Y os exhorta a que pidáis perdón a vuestro Señor y os arrepintáis, pues así Al-lah os concederá de Sus gracias hasta un plazo determinado, y recompensará a todo aquel que obre el bien.} [Corán 11:3]   Hadiz De Abu ‘Abbas ‘Abdala Ibn ‘Abbas Ibn ‘Abdul Mutalib, Al-lah esté complacido con los dos que el Mensajero de Al-lah, sallallaahu 'alayhi wa sallam, en aquello que relató de su Señor, Altísimo sea, dijo: “Ciertamente Al-lah ha escrito las hasanas y las faltas y después el Profeta, , sal-la Al-lahu ‘Alaihi Wa Sal-lam, las ha aclarado: Quien quiso hacer una buena acción y luego no la hizo, Al-lah le registró una hasana completa y si quiso hacerla y la hizo, Al-lah le registró diez hasanas o muchas más, y si quiso hacer una mala acción y después no la hizo, Al-lah le registró una hasana completa, pero si pensó hacerla y la hizo, Al-lah le registró una sola falta.” [Bujari y Muslim]   Du’a de aquel que es invitado a desayunar Aftara 'índakum as-sai’muna wa akala Ta'amakumul abraru, wa Sal-lat 'alaikumul malai’katu. "Han desayunado con vosotros los ayunantes y han comido vuestro alimento los piadosos y han orado por vosotros los ángeles."  Ocurrió un día como hoy en Ramadán  ·         Inicio de la marcha hacia la conquista de la Meca, año 8 de la Hégira (01-01-630 d.C.) Este año, el 8 de la Hégira, es conocido como el año del Fath (conquista, liberación, apertura). Con la anuencia de Al-lah, Su Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, logró materializar, con el apoyo de sus Sahabah, que Al-lah Esté Complacido con todos ellos, grandes avances en la Da’wah y la declaración de la supremacía del Islam en toda la Península Árabe. En Ramadán marcharon hacia Meca para liberarla definitivamente de la incredulidad y la idolatría.   ·         Fallece Jadiyah Bint Juwailid, que Al-lah Esté Complacido con ella, año 620 d.C.      10 años después del comienzo de la revelación y 3 años antes de la Hegira, muere la madre de los creyentes, Jadiyah Bint Juwailid, esposa del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam. ·         Batalla de Mansura       Shayarah Ad-Durr, esposa del Sultan As-Salih, vence en la batalla de Mansura al rey francés Luis IX, haciéndolo prisionero. Esto ocurrió durante la séptima cruzada, en Ramadán del año 648 H/1250 d.C.  ·         Martirio de Sa’id Bin Yubair, año 95 de la Hégira (714 d.C.) Muere mártir Sa’id Bin Yubair a manos del Hayyay Bin Yusuf. ·         Victoria de los otomanos sobre los safávidas en la batalla de Shamahi Los turcos otomanos derrotan a los safávidas en el Cáucaso en la batalla de Shamahi. Los safávidas perdieron en esta batalla 15 mil soldados. Esta batalla fue parte de la pugna entre ambos imperios por el control del mundo islámico.
Viernes, Mayo 24, 2018
Ramadan 8, 1439

El Corán: el camino hacia la salvación

El Libro de Al-lah es la lluvia que hace brotar la verdadera vida sobre la tierra. Doy testimonio que no hay nada ni nadie que merezca ser adorado, sino solamente Al-lah, Quien no tiene copartícipes ni iguales; el Señor de los Mensajeros, el Creador de los cielos y...

más

Ramadán en Palestina

Podemos decir, tristemente, que el mes de Ramadán en Palestina adquiere un carácter sombrío dado que la población vive sometida a condiciones miserables e inhumanas. Al empezar el mes de Ramadán, las compras y los preparativos están limi...

más

Formas beneficiosas de reflexionar sobre el Corán

Dice Al-lah (lo que se interpreta en español): {Éste es el Libro bendito [el Sagrado Corán] que te revelamos [¡Oh, Muhammad!] para que mediten sobre sus preceptos, y recapaciten los dotados de intelecto.} [Corán 38:29] Reflexionar sobre el Cor&a...

más

Dolor de cabeza durante el ayuno

Pregunta: Casi siempre tengo dolor de cabeza en especial cuando ayuno Respuesta: Querido hermano, Hay muchas razones por las cuales los dolores de cabeza se repiten continuamente, una de las principales es la jaqueca, el estrés mental, problemas de la vista, de las fos...

más

La mujer y el ayuno voluntario

La verdadera creyente también observa el ayuno Nafil en otros períodos además de Ramadán, si no le resulta demasiado difícil hacerlo. De esta forma, ella ayuna los días de ‘Arafat, ‘Ashura', y el noveno día de Muharram...

más

La batalla de Bader, 17 de Ramadán - III

Jueves 21/07/2010

 En la presencia de Gabriel, la paz sea con él, el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, tomó un puñado de arena, y se lo arrojó al enemigo, diciendo: “¡Confúndanse vuestros rostros!”; y cuando arrojó la arena, un violento tornado de arena apareció como un torbellino ante los ojos de sus enemigos. Respecto a este acontecimiento, Al-lah Dice (lo que se interpreta en español): {…y tú [¡Oh, Muhammad!] no fuiste quien arrojó [el polvo que llegó a los ojos de los incrédulos en el combate] sino que fue Al-lah Quien lo hizo…} [Corán 8:17]

Sólo en ese momento el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, dio claras órdenes de dar un contraataque. Estaba comandando al ejército, inspirándoles confianza y exhortándolos a que pelearan con valentía en la causa de Al-lah, recitando Sus Palabras: {Y apresuraos a alcanzar el perdón de vuestro Señor y un Paraíso tan grande como los cielos y la Tierra...} [Corán 3:133]
El espíritu de coraje infundido a sus hombres se evidencia claramente por el valor demostrado por ‘Umair, un joven de apenas 16 años, que arrojó unos dátiles que estaba comiendo y dijo: “Estos (dátiles) me están manteniendo fuera del Paraíso”; se precipitó al lugar donde el combate era más peligroso y combatió con coraje hasta morir heroicamente. Acciones de valentía, profunda devoción y total obediencia al Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, eran demostradas en el transcurso del combate. El ejército de los creyentes cada vez tenía más entusiasmo. Una gran cantidad de incrédulos fueron muertos y otros empezaron a vacilar y a temblar. El estandarte de la Verdad estaba siendo asistido por fuerzas celestiales (los ángeles), con el permiso de Al-lah, para vencer a las fuerzas del mal.
Las distintas narraciones de Hadiz hablan con elocuencia sobre la ayuda de los ángeles peleando del lado de los musulmanes. Ibn ‘Abbas dijo: “Mientras, en ese día, un musulmán (llamado Haizum) perseguía a un incrédulo, escuchó sobre él latigazos y la voz de un jinete diciendo: ‘Adelántate Haizum’, y vio al politeísta que se caía sobre su espalda. El ansarí le comentó al Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alaihi wa sallam, lo ocurrido. El Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, le respondió: “Has dicho la verdad. Esta fue una ayuda proveniente del tercer cielo”.
Uno de los Ansar capturó a ‘Abbas bin ‘Abdul Muttalib, quien dijo: “Oh Mensajero de Al-lah, ¡por Al-lah!, este hombre no fue el que me capturó. Fui capturado por un hombre de un rostro bello y que montaba un fino corcel, no lo encuentro ahora entre la gente”. El ansarí lo interrumpió diciendo: “Lo capturé yo, Mensajero de Al-lah”. El Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam,le dijo: “Tranquilízate, Al-lah, el más Poderoso, te ayudó con un noble ángel”.
Satanás, el maldito, en la forma de Suraqah bin Malik bin Yu‘sham Al Mudlayi, viendo que los ángeles colaboraban con los musulmanes, y que Quraish rápidamente perdía terreno en el campo de batalla, dio media vuelta y corrió hacia el mar.
Las tropas de Quraish empezaron a desertar y esto los confundió aún más. Los musulmanes los persiguieron matándolos o capturándolos. La retirada pronto se convirtió en algo vergonzoso, trataron de escapar rápidamente desprendiéndose de sus armaduras, abandonando sus animales y demás pertenencias.
El gran tirano, Abu Yahel, sin embargo, viendo el adverso curso de la batalla, intentó detener el inminente progreso de la victoria Islámica, arengando a los incrédulos y jurando por Al Lat y ‘Uzza, y todos los símbolos del paganismo, para que se mantuvieran firmes en sus puestos y combatieran a los musulmanes, pero no logró respuesta alguna. La moral de los incrédulos se redujo drásticamente a cero, y sus filas se rompieron. Entonces se dio cuenta de su arrogancia. Pero nadie permaneció a su lado excepto una escoria de politeístas, cuya resistencia fue extinguida por una irresistible tormenta de verdaderos devotos del Islam, que con coraje buscaban el martirio. Abu Yahel fue abandonado y, sobre su caballo, esperaba la muerte, que le vendría en manos de dos jóvenes de los Ansar.
‘Abdur-Rahman bin 'Auf relató esta interesante historia: “Estaba en el campo de batalla, cuando dos jóvenes que parecían inexpertos en el arte de combatir se ubicaron cerca de mí, uno a mi derecha y el otro a mi izquierda. Uno de ellos me dijo en secreto que le mostrara quién era Abu Yahel. Y cuando le pregunté el motivo, me respondió que tenía muchas ganas de enfrentarlo en combate y matarlo. Me pareció algo increíble. Luego, cuando giré hacia mi izquierda, el otro joven me dijo algo similar. Accedí al pedido de ambos y les señalé el objetivo. Los dos se arrojaron hacia él y lo eliminaron. Luego, volvieron al Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alaihi wa sallam, cada uno clamando que había matado a Abu Yahel, excluyendo al otro. El Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, les preguntó si habían limpiado la sangre de sus espadas y respondieron que no. Luego las examinó y se percató que ambos lo habían matado. Cuando finalizó la batalla, las pertenencias de Abu Yahel fueron dadas a Mu‘adh bin ‘Amr bin Al Yumuh, debido a que el otro, Mu‘auadh bin Al ‘Afra’, fue muerto en el curso de la misma batalla. Cuando finalizó la batalla, el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, quiso ver al archienemigo del Islam, Abu Yahel. ‘Abdullah bin Mas'ud lo encontró agonizando, dando los últimos suspiros. Se paró junto a él y le dijo: “¿Has visto cómo Al-lah te ha deshonrado?” El enemigo del Islam, desafiante, le respondió: “No fui deshonrado. Sólo soy un hombre asesinado por su misma gente en el campo de batalla”. Y luego preguntó: “¿Quién ha ganado?” Ibn Mas'ud respondió: “Al-lah y Su Mensajero”. Abu Yahel dijo, con todo rencor: “¡Has seguido un camino dificultoso, pastor!” Ibn Mas'ud solía trabajar de pastor para los aristócratas de La Meca. Ibn Mas'ud le cortó la cabeza y se la llevó al Mensajero de Al-lah, sallallahu ‘alaihi wa sallam, quien al verla alabó a su Señor: “Al-lah es el más Grande, las alabanzas pertenecen a Al-lah, Aquel que cumplió con Su Promesa, asistió a Su siervo y derrotó a los confederados Él solo”.Luego dijo: “Este es el Faraón de esta nación”.
 
Continúa…

 

© 2018 ,  Islamweb.net , todos los derechos reservados.